«Existen evidencias de que estos residuos están permitiendo que las especies viajen más lejos y habiten nuevos lugares al proporcionar una balsa de larga duración”, señala Nicola Beaumont, doctora del Laboratorio Marino de Plymouth, Reino Unido y autora del informe

Los plásticos se encuentran en todo el mundo, desde las costas más pobladas hasta las más remotas, y producen que la pesca, la acuicultura, las actividades recreativas y el bienestar mundial se ven afectados negativamente. El documento estima que el beneficio que el ser humano obtiene de los océanos disminuye del 1% al 5% anualmente.

Tanto la eficacia y la productividad de la industria pesquera como la salud de las personas se ve afectada, aunque aún no se han demostrado de forma concluyente. “Los plásticos tienen un impacto en el sector de la recreación y el turismo, ya que la gente no quiere visitar áreas sucias, además de los cambios de temperatura y acidez, y una gran cantidad de otros contaminantes”, explica Beaumont. El efecto acumulativo de todos estos factores de estrés es difícil de predecir, pero si continúan de manera prolongada, podríamos notar cambios sustanciales en la biodiversidad marina y en el funcionamiento de los mares. “Desconocemos todavía lo que plástico está haciendo o puede llegar a hacer en los océanos, lo que sí sabemos es que sus efectos serán crónicos y se padecerán a escala global”, asegura Andrés Cózar, profesor de biología de la Universidad de Cádiz.

Los plásticos se fragmentan hasta hacerse invisibles al ojo humano, permanecen en el medio ambiente durante períodos geológicos y son fáciles de ingerir por accidente. “Depositados en los fondos, en oscuridad y bajas concentraciones de oxígeno, son prácticamente eternos”, apunta Cózar.